Por todo, desde que atraviesa la frontera desde Shout África en coche en mitad de una gélida noche, hasta que te despiertas en Luderitz y desayunas una barbacoa en mitad de la calle.
Este pueblo fantasma se situa en la zona oeste de Namibia, bañado por las frias aguas que suben de la Antártida. En su tiempo fue un enclave estratégico para la obtención del diamante y fue una colonia alemana que rapido prosperó. En su apogeo el pueblo contó con bolera, colegio, piscina e incluso el ferrocaril llegaba has allí... todo ello sin olvidar que nos encontramos en mitad del desierto.
Cuando los diamantes empezaron a escasear, la gente abandonó el pueblo, y este, fue engullido por el desierto.
Hoy en día se pueden visitar las ruinas (en bastante buen estado) de lo que un dia fueron un próspero pueblo lleno de vida.
Sobre estas lineas dejo algunas fotos de Kolmanskop.
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